Da la impresión que el Partido Acción Nacional odia a los tamaulipecos, que es un organismo de ingratos, de malagradecidos, de políticos que no saben ponerse de acuerdo aunque la sociedad se los demande al considerar que son una opción viable de gobierno.
No, a muchos de los panistas de Tamaulipas les atrae el ser rijosos, peleoneros, tienen el alma llena de envidia, o peor aún, se parecen a esos animalitos que no comen ni dejan comer, que prefieren morir antes que permitirle al enemigo darse un banquete o por lo menos un bocado.
Su presidente en Tamaulipas, Francisco López Fonseca, es un hombre bueno, trabajador, pero opta por hacer todo lo posible porque sus enemigos políticos del interior de su partido no tengan éxitos, siempre que es viable golpea, siempre que sea necesario, aún y dañando al PAN, toma decisiones que van en contra de toda lógica.
En el Congreso, por ejemplo, mantiene en la coordinación parlamentaria de su partido a una mujer vanidosa, represora, soberbia, que le pega a los más pobres nomás por darle trabajo a su propia hija, sin importarle que viole la ley le hace pagar algunos miles de pesos del dinero destinado a los panistas del Congreso con el argumento de que es la encargada de fotografías y cosas parecidas de los diputados de su fracción.
Por supuesto que la muchacha es buena en sus labores, pero el asunto va más allá de eso, es algo que riñe con la legalidad o por lo menos con la ética, que ha provocado una división mayor en su fracción, y que cada diputado azul, prácticamente, trabaje por propia cuenta y se reduzcan posibilidades de éxito en las propuestas que pudieran llevar a la cámara y beneficiar a los tamaulipecos.
Beatriz Collado Lara, (des) coordinadora de la Fracción Parlamentaria del PAN en el Congreso de Tamaulipas es una de esas panistas muy fáciles de palabra, de las que gritan a todo pulmón que son muy decentes, bastante trabajadoras, y que se manejan siempre dentro de la ley, pero solo son palabras que se lleva el viento, ya en la intimidad, en lo oscurito, siempre hacen sus acuerdos, y cuando no puede reprime, como el caso de uno de sus trabajadores que despidió el año pasado nomás porque le quería dar trabajo a su hija sin que mediara motivo.
Esa es Betty y por eso no se entiende como su presidente de Partido la sostiene al frente de la coordinación de la fracción parlamentaria en el Congreso del Estado, porque desde los primeros días llegó corriendo a los trabajadores de confianza, rompió de inmediato ligas con todos los diputados que olieran a Francisco Javier García Cabeza de Vaca, fue la causante de que expulsaran del PAN al diputado Leonel Cantú Robles, ni siquiera le hace caso el otro diputado Manglio Murillo Sánchez, no se habla con Rolando González Tejeda, José Ramón Gómez Leal ni la conoce, y ayer se peleo con la diputada Teresa Corral nomás porque no la quería en la mesa directiva.
De los cinco diputados que Beatriz Collado tenía ya no le queda ninguno, y a eso nos referimos, a que la mujer es de ganas, que no tiene la mínima humildad para pedir disculpas cuando se equivoca, y que no le importa la sociedad ya que prefiere vivir de pleito que trabajar con todos para el beneficio de Tamaulipas.
El caso todavía es más grave, ayer en la puesta en marcha del segundo periodo del segundo año de la presente legislatura corrió el rumor de que Beatriz Collado Lara como estrategia para bloquear las iniciativas de sus compañeros de trabajo se pelea con los tricolores, o finge pelear y de plano les pide el favor de que no las pasen para que no se luzcan ni uno de ellos, menos quien no le haya informado con anterioridad que van a presentar al pleno.
Peor aún, los panistas de corazón aseguran que será Beatriz Collado Lara la culpable del divisionismo que ya se asoma, porque por un lado juega a ser leal a los intereses del Comité Directivo Estatal que la sostiene contra viento y marea y por el otro hace amarres con los seguidores de Francisco Javier García Cabeza de Vaca, el senador con aspiraciones y posibilidades de ser candidato a gobernador del PAN dentro de cuatro años.
Ese es el PAN, un partido en el cual los tamaulipecos siguen con muchas esperanzas de que cambie, pero contrario a ello, le pagan con la moneda de la ingratitud, el rencor, los pleitos internos que les obligan a practicar la técnica del cangrejo para no permitir que sus enemigos sobresalgan sin importar el propio daño que se hacen.
También esa es Betty Collado, una diputada que le llenó el ojos a muchos a su llegada y de la cual ya no queda nada, ni siquiera su buena voluntad o buena imagen, sus actos contra trabajadores de su fracción, la manera soberbia y altanera como los trata, y también la forma como ha realizado su trabajo al interior de su fracción parlamentaria solo alcanza para que hoy por todos los pasillos de la legislatura se hable de Betty la fea, triste para el pueblo de Tamaulipas, más porque no le critican su físico sino su actitud con los compañeros de su mismo partido y con la sociedad.
Por cierto, y aunque no tiene nada que ver con el tema, ayer entrevistaron al gobernador Egidio Torre Cantú en el Congreso de Tamaulipas y anunció que tiene nueva agenda con los legisladores lo que hace presumir que se seguirá renovando el gobierno para beneficio de la ciudadanía.
También habló de que tienen buenas relaciones, respetuosas, y que cada quien aporta su granito de arena.
En lo que no cayó fue en la tentación de hablar de política, “son asuntos de partidos y que les quede claro que aquí se gobierna para todos”, dijo.
El postre… corre como reguero de pólvora que Rafael Méndez Salas, Secretario General del SNTE, es igualito que Arnulfo pero con 20 años menos, es decir, tiene sus mismos vicios pero con mayor vitalidad para realizarlos.
Veremos cómo avanzan las cosas, y le platicaremos…
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