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Jorge Alberto Pérez González
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La constitución política de México establece:
Artículo 82. Para ser Presidente se requiere:
I. Ser ciudadano mexicano por nacimiento, en pleno goce de sus derechos, hijo de padre o madre mexicanos y haber residido en el país al menos durante veinte años;
II. Tener 35 años cumplidos al tiempo de la elección;
III. Haber residido en el país durante todo el año anterior al día de la elección. La ausencia del país hasta por treinta días, no interrumpe la residencia;
IV. No pertenecer al estado eclesiástico ni ser ministro de algún culto;
V. No estar en servicio activo, en caso de pertenecer al ejército, seis meses antes del día de la elección;
VI. No ser secretario o subsecretario de estado, jefe o secretario general de departamento administrativo, procurador general de la República, ni gobernador de algún estado, a menos de que se separe de su puesto seis meses antes del día de la elección, y
VII. No estar comprendido en alguna de las causas de incapacidad establecidas en el Artículo 83.
Hasta ahí los datos duros de la Carta Magna, este tema vuelve a sonar por todos los rincones de Tamaulipas dado que se dice que los principales aspirantes a la gubernatura son nacidos en los Estados Unidos.
Y si así fuera, no hay razón que impida que cualquiera que haya nacido allá, siendo hijo de padre o madre mexicana tenga los derechos de cualquier ciudadano mexicano por nacimiento, pues no se establece como en la constitución de Chile, que deba de haber nacido en territorio nacional.
Como mexicano, tus hijos poseen tu nacionalidad independientemente de en donde haya ocurrido el parto, este es un derecho natural consignado.
Pero además, desde el año de 1998, para el caso de las relaciones México-Estados Unidos, la doble nacionalidad es una opción válida que amplía los derechos de los ciudadanos que por azares del destino, han residido temporalmente en el extranjero o cuyos padres tomaron la decisión de llevar a cabo el parto fuera del territorio nacional.
Chavela Vargas, cantante de música vernácula mexicana, muy conocida en Europa pero además inmortalizada por Joaquín Sabina, siempre fue muy mal hablada y en una entrevista fue contundente, pues cuando el periodista le pregunta cuál es su nacionalidad, ella le contesta soy Mexicana, -“pero Chavela, la reprende el periodista, usted nació en Costa Rica”, y ella alisándose los bigotes le contesta: ¡Los mexicanos nacemos donde nos da la rechingada gana!
La polémica debería de centrarse en los antecedentes delictivos, esos que si cuentan, aunque se hayan cometido en el extranjero y que no prescriben, pues en razón y justicia, origen es destino.
Ahí sí, es importante averiguar, aunque no estén consignados los delitos, ahondar, escarbar, investigar a fondo y exhibir, pues el origen del peculio para que sea legal debe de ser lícito. El paso por el servicio público muestra al hombre tal cual es, si aprovechó su cargo para duplicar permisos de importación, es fraude, si favoreció a familiares desde ahí, es perseguible, si tuvo necesidad de recurrir a prestanombres es deleznable.
No hay que andarse por las ramas, si hay delito hay delincuente y dejemos a un lado EL MITO DE LOS REQUISITOS.




