Doce años pasaron desde que se inauguró la pesada estructura metálica que sirve como paso peatonal en la garita Benito Juárez del puente internacional Reynosa-Hidalgo.
Con un costo cercano a los 5 millones de pesos, este puente fue subutilizado desde el primer momento, ya que los usuarios preferían cruzar a ras del suelo hasta las casetas de pago, en lugar de subir el largo tramo que se cuadriplica por su peculiar construcción.
Y si los peatones sufren las de Caín, las personas con necesidades diferentes, las que usan maletas o sillas de rueda francamente lo ven como un reto imposible.
Pero eso no es todo. Debido a la falta de mantenimiento el puente peatonal empieza a resentir los estragos del tiempo, como juntas oxidadas, plafones que volaron con las últimas tormentas, focos que no encienden y grietas en el piso.
En un lapso de diez minutos, sólo una familia de tres personas subió a la estructura para llegar de un lado a otro de la garita aduanal.
La gran mayoría de los peatones prefirieron cruzar las vialidades que dan acceso a la caseta de pago.
Jaime Arzate Pliego
Optimus Informativo
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